Lo más escuchado en las clases de italiano de todos los tiempos y hasta el día de hoy...
Lo que más nos molesta y muchas veces nos termina desmotivando en el proceso de aprendizaje del italiano. ¡No encontrar las palabras al momento de hablar!
¿Tienes una frase genial en tu cabeza, sabes exactamente lo que quieres decir, pero cuando quieres hacerlo te bloqueas?
Te comparto algunos motivos por los cuales puede sucederte. Chequéalos con tu situación actual y tu contexto:
- Hace poco que comenzaste a aprender italiano y aún no tienes la cantidad de vocabulario suficiente para afrontar más de dos o tres temas/contextos oralmente.
- Ya posees el vocabulario necesario para explayarte en más de cinco o seis temas de conversación, pero la mitad de ese vocabulario debe pasar aún de léxico pasivo a léxico activo! (¡Esto es muy usual! Conoces muchísimo vocabulario pero gran parte no la usas)
- No estas trabajando las emociones vinculadas al aprendizaje (miedo o vergüenza de hablar en público, miedo a equivocarte, etc.)
- Siguiendo con el punto 3, puede ser que vengas con un bloqueo más profundo con respecto al aprendizaje de idiomas, que puede tener que ver con tu experiencia aprendiendo idiomas en general. Muchas veces experiencias pasadas de repetida frustración.
¡Si me cuentas tu HISTORIA con el idioma, podemos trabajar juntos en superarlo!
En mis cursos de italiano no solo aprendemos italiano, también te acompaño en tu proceso de aprendizaje dando lugar a los miedos, las dudas, los bloqueos, la inseguridad y todas esas cosas que lo que justamente nunca tuvieron fue eso: espacio.
Por eso también es muy importante no sólo que tus profesores te den los estímulos adecuados para que logres hablar y comunicar en clase, sino también que generen un ambiente seguro para que te sientas cómodo, en confianza, y esas emociones vayan siendo cada vez menos fuertes.
Con un grupo de compañeros empático que te sostiene y que también está en tu lugar, todo es más fácil!
Cuando empecé a estudiar italiano yo era una estudiante súper tímida, me costaba mucho participar en clase. No porque no supiera sino por el miedo a decir algo mal, a lo que los demás fueran a pensar, etc. Tuve profesores que me ayudaron con esto y otros que lamentablemente no. Pude ver como a muchos de mis compañeros les pasaba lo mismo y algunos incluso abandonaban el curso.
Pero todo cambió cuando lo vi desde otra perspectiva, más adelante en el tiempo, siendo profe! Entendí completamente a los alumnos que sentían lo mismo y me di cuenta de que lo único que les impedía hablar era el miedo.
Desde ese momento en nuestras clases le damos lugar al miedo, para transformarlo en risas, en palabras sueltas y frases cortas que clase a clase van tomando cada vez mayor presencia, fuerza y fluidez.
Si te sentiste identificado leyendo este artículo, déjanos un comentario y cuéntanos tu experiencia, para que quienes nos visiten sepan que no están solos, y que se supera! :)